Los tres contratos se parecen en la superficie: pagas una cuota mensual y conduces un coche que no es tuyo. La diferencia está en tres puntos concretos, y son los únicos que importan cuando comparas ofertas.
1 · Qué entra en la cuota
En un renting por suscripción la cuota es cerrada e incluye seguro a todo riesgo, mantenimiento e impuestos. No hay facturas sueltas: si el coche entra al taller para una revisión, no pagas nada aparte.
En un renting tradicional el paquete suele ser el mismo, pero conviene leer qué queda fuera. Es habitual que neumáticos, vehículo de sustitución o asistencia se vendan como extras.
En un arrendamiento financiero la cuota financia la adquisición del vehículo. El seguro y el mantenimiento normalmente no van dentro: los contratas tú por separado.
2 · Quién asume el valor futuro del coche
Este es el punto que casi nadie explica y el que más dinero mueve.
En suscripción y renting, el riesgo de cuánto valga el coche dentro de tres años lo asume el proveedor. Si el mercado de segunda mano se hunde, es su problema. Tú devuelves las llaves.
En arrendamiento financiero, el contrato está construido sobre la premisa de que tú acabarás quedándote el coche. El valor residual se fija de antemano y, si el mercado cae por debajo, la pérdida es tuya.
3 · Qué pasa el último día
Suscripción: devuelves el coche. Fin de la relación, o renuevas por otro 0 km.
Renting tradicional: normalmente también devuelves, aunque algunos contratos admiten compra negociada.
Arrendamiento financiero: ejerces la opción de compra y el coche pasa a tu nombre.
Una precisión sobre la palabra «leasing»
El arrendamiento financiero es una actividad reservada por ley a entidades de crédito y a establecimientos financieros de crédito. Cuando un proveedor que no lo es ofrece «leasing», o está usando mal el término o está intermediando para una entidad que sí lo es. Merece la pena preguntarlo antes de firmar, porque cambia quién responde ante ti.
En Rive Mobility trabajamos dos modalidades: renting por suscripción, en la que devuelves el coche, y renting con opción de compra final, en la que al vencimiento eliges entre devolverlo o quedártelo por el importe que figura por escrito en el contrato desde el día de la firma.
Lo que esto significa para ti
Si vas a cambiar de coche cada pocos años, o si prefieres no inmovilizar capital ni cargar un activo en tu balance, la suscripción es la fórmula limpia. Si tienes claro que ese coche concreto se va a quedar contigo, la opción de compra final te evita desembolsar el precio completo de entrada y te fija el importe de salida desde el principio.
Lo que nunca deberías hacer es comparar cuotas sin comparar qué incluye cada una y qué pasa al final. Una cuota cuarenta euros más barata que deja fuera el seguro no es más barata.